Bodega Dehesa de los Canónigos


  • D.O.: D.O. Ribera del Duero
  • Hectáreas: 70 ha.
  • Producción: 137.000
  • Uvas: Tinto fino | Cabernet Sauvignon | Merlot | Albillo
  • Experto:


Dehesa de los Canónigos es la comunión de tres generaciones que han sabido reafirmar su identidad para proyectar sus vinos en el mercado internacional.

Es escuchar a la tradición, trabajar con esfuerzo y cariño el presente y caminar hacia el futuro.
Donde tradición y modernidad coexisten en perfecta armonía nutriéndose la una de la otra.
Es además un paraje donde disfrutar del enoturismo y, en definitiva, enamorarse del vino y la tierra.

Dehesa de los Canónigos se levanta a orillas del río Duero, cerca de Pesquera, en el término municipal de Pesquera de Duero, en la provincia de Valladolid, en la Comunidad de Castilla y León, inscrita en la D.O. Ribera del Duero.

La parte construida de las instalaciones de Dehesa de los Canónigos es una sencilla edificación integrada por un conjunto de pequeñas edificaciones agrupadas en torno al caserío y cuya disposición en forma de ‘u’, su poca altura y sus muros encalados, dan al conjunto un aire más vasco que castellano.
Las naves de crianza de más de ciento cincuenta años, ahora restauradas, conservan toda su belleza con sus hermosas e imponentes vigas y sus muros de más de ochenta centímetros, manteniendo así una perfecta temperatura para la elaboración y crianza de los vinos.
Sus inconfundibles viñedos ribereños, se extienden, parte en el llano, parte encaramándose a las colinas, con más de setenta hectáreas de Tinto Fino, Cabernet Sauvignon y Albillo.
Tienen la importancia de haber sido los primeros que se plantaron, con vides procedentes de Borgoña, para la repoblación de Duero en la Edad Media.

Éstos, bajo el influjo del clima continental, con inviernos rigurosos y de frecuentes heladas, en los que las temperaturas pueden descender hasta los 10°C bajo cero, pudiendo llegar ocasionalmente a los 20°C bajo cero, y una pluviometría anual baja, de 300 a 550 l/m² al año, se sitúan a una altura media de entre 750 a 1.000 metros.
La insolación, que oscila entre las 2.200 y las 2.800 horas anuales, y los veranos frescos y secos, favorecen la excelente calidad final del fruto.

Los suelos, mayoritariamente arenosos y cuya porosidad permite una fácil penetración del calor, tienen su factor clave en la cantidad de piedra caliza y tiza que contienen.

Así, todos estos factores propician la elaboración complejos tintos y Crianzas de sutil elegancia y aromas profundos. Deliciosos vinos jóvenes, brillantes, frescos y muy afrutados, que a la vez tienen la capacidad de envejecer magníficamente para dar lugar a Gran Reservas.

Con el río Duero bañando estas tranquilas tierras y sus aguas refrescando la soleada finca, es también el entorno ideal para el enoturismo.
La finca cuenta además con un frondoso bosque de más de 98 hectáreas de pinar piñonero, 5.000 olivos de variedad arbequina y otros cultivos de remolacha y cereal.


La historia de los viñedos de Dehesa de los Canónigos, en Pesquera de Duero, se remonta a la Edad Media cuando fueron plantados con vides procedentes de Borgoña para la repoblación del Duero.
Con el establecimiento de pueblos pastores y agricultores desde tiempos remotos, la población ha tenido históricamente una gran vitalidad social y económica.

A lo largo de su historia la finca ha tenido sucesivos dueños. Su nombre es una reminiscencia de su vinculación al clero vallisoletano.
Pero ha sido Luis Sanz Busto, propietario y miembro de la segunda generación de la familia que actualmente gestiona la propiedad, quien, tras la fundación de la bodega en 1988, y siguiendo la estela que marcara su suegro, ha situado los vinos de Dehesa de los Canónigos en el lugar destacado que merecen, con el apoyo y el trabajo incondicional de sus hijos, actuales gestores.


Actualmente Belén e Iván, dos de los cuatro hijos de Luis Sanz Busto y Luz Cid, siendo la tercera generación de la familia al frente de Dehesa de los Canónigos son quienes, habiendo compartido desde pequeños junto a su padre y a su abuelo la afición por la agricultura y la viticultura, llevan el peso de la bodega con gran entusiasmo.

Dehesa de los Canónigos juega además un papel clave en el enoturismo por el que Belén hace una apuesta personal con el deseo de transmitir el amor por la cultura del vino y la tierra.
Su bucólica naturaleza, su frondoso pinar, sus centelleantes olivos, sus viñedos tendidos como una aterciopelada alfombra sobre el llano y las colinas a orillas del Duero con sus serpenteantes aguas, sus antiguas caballerizas convertidas en acogedores salones, su luz, su aire… Todo ello hace de Dehesa de los Canónigos el lugar donde enamorarse del vino.