Bodegas Dinastía Vivanco


  • D.O.: D.O.C.A. Rioja
  • Hectáreas: 300 ha.
  • Producción: 160.000
  • Uvas: Tempranillo | Graciano | Mazuelo | Tempranillo Blanco | Viura | Malvasia
  • Experto: Rafael Vivanco, enólogo


Devolver al vino lo que el vino nos ha dado”.
Bodegas Vivanco es el fruto del recorrido vitivinícola y vital de la familia Vivanco. Después de cuatro generaciones (1915) y un duro trabajo en los viñedos, la historia de la bodega está íntimamente ligada trayectoria vital de su fundador, Rafael Vivanco Sáenz. Nacido en Logroño en 1975 en el seno de una familia en la que el vino tenía un papel fundamental ya desde pequeño iba de la mano de su padre a Briones cada fin de semana a trabajar en el viñedo y ver cómo el sueño de su padre y de la familia tomaba forma poco a poco.
Fue en Burdeos, donde, tras haberse licenciado previamente como ingeniero agrónomo por la universidad de Pamplona, después de estudiar dos años de enología y otros dos años elaborando en algunas de las bodegas más reputadas de la zona, se enamoró del vino. Entonces decidió mostrar al mundo lo que La Rioja y sus terruños podían dar de sí: variedades autóctonas, microclimas, vinos auténticos, elaborados con respeto, únicos y procedentes del viñedo…
Así, en el año 2001, a su regreso a Briones, comenzó a trabajar en el proyecto para dar a luz en el año 2004 Bodegas Dinastía Vivanco.
El espíritu vitivinícola y pionero de Rafael Vivanco se ve reflejado, además de en sus vinos, en la experimentación e investigación sobre diferentes métodos de cultivo y de elaboración, en la utilización de variedades minoritarias o en la crianza en roble de diversas procedencias.
Sus vinos, hablan por sí solos de su trabajo y de La Rioja.

Emplazamiento e instalaciones
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En Briones, en un privilegiado enclave de la Rioja Alta, a orillas del río Ebro en las estribaciones de la Sierra de Cantabria, se emplaza Bodegas Vivanco. Con el objetivo de conservar la mayor superficie de viñedo y minimizar el impacto medioambiental, la bodega proyectada en acero corten, se construyó soterrada logrando además unas condiciones de temperatura y humedad equilibradas de manera natural todo el año, imprescindibles para la buena conservación y crianza del vino en barrica o en tino de roble.
Adjunto a la Bodega, rodeada por la Finca El Cantillo, llamada así por la cantidad de cantos rodados en que cubren el suelo, se encuentra el mayor museo de vino del mundo que, con más de 10.000 m², contiene una Biblioteca con más de 8.000 libros que hablan de viticultura, enología y vinificación.

Viñedos
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Recorriendo La Rioja de oeste a este, en un gran valle entre las sierras montañosas -al norte, la Sierra de Cantabria, al sur, la de la Demanda-, y cruzándolo de oeste a este el Río Ebro, los viñedos de Dinastía Vivanco cuentan con una superficie de 300 hectáreas de las variedades tintas Tempranillo –variedad fundamental en las elaboraciones de la bodega-, Maturana tinta, Graciano, Mazuelo y de las variedades blancas Tempranillo blanco, Garnacha blanca, Viura y Malvasía.
La orografía del terreno da lugar a una diversidad de suaves microclimas y extraordinarios tipos de suelo, entre los que predominan los arcillo-calcáreos, en que cada variedad encuentra su lugar ideal donde expresarse.

Terruños
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En la Rioja Alta, en Briones, en un terruño exigente y de gran potencial, a 500 metros sobre el nivel del mar, en que altitud, humedad y lluvia proporcionan el frescor que demandan las variedades blancas para que todo madure lentamente, se cultivan el Tempranillo blanco, la Viura y la Malvasía. También tiene allí su reino el Tempranillo -La Señorita, la llaman en Bodegas Vivanco por ser tan caprichosa-, variedad delicada que no quiere un exceso de sol, pero tampoco de frío, así como la autóctona Maturana tinta que de la misma manera, huye de los extremos y prefiere que todo vaya más despacio.
Siguiendo en la Rioja Alta, en San Vicente, en un viñedo de gran potencial, orientado al sur y emplazado a más altitud proporcionando más frescura y lentitud en la maduración, se cultivan el Tempranillo y la Garnacha blanca.
Badarán, también en la Rioja Alta, es un terruño dividido en dos parcelas orientadas al sur que, por encima de los 600 metros, en la zona límite para el cultivo de la vid, es el lugar idóneo para el cultivo de la Maturana tinta: suelos pobres de color rojizo por su alto contenido en hierro,
En la Finca San Antón, en la zona más oriental de la Rioja Alta, en otra zona límite para el cultivo del viñedo, a 575 metros de altitud, la bodega cuenta con un viñedo orientado al sureste de suelos pedregosos y sueltos y  donde cultiva el Tempranillo.
En Rioja Centro, a medida que la altitud disminuye y con ella la humedad a la vez que aumenta el calor y el clima acentúa su componente de factor continental y mediterráneo, la bodega cuenta con dos terruños -Villamediana y Agoncillo- a 440 y 346 metros sobre el nivel del mar, en los que, sobre suelos pobres en materia orgánica, cultiva las variedades Graciano y Garnacha, y Mazuelo respectivamente.
Finalmente, en la zona de Rioja Oriental, la bodega cultiva en la Finca La Noguera a 540 metros de altitud, donde los días son más luminosos, las variedades Graciano y Garnacha y más al sur, a 700 metros sobre el nivel del mar, en uno de los viñedos cultivados a más altitud de toda la denominación, las variedades autóctonas de Rioja Tempranillo blanco y Maturana blanca, consiguiendo un excelente equilibrio entre la maduración y la frescura.

Viticultura y procesos
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Rafael Vivanco imprime su manera de trabajar en todo el proceso: un perfecto tándem entre la búsqueda de nuevas técnicas de elaboración y la combinación de la innovación en los procesos junto a métodos tradicionales empleados en Rioja.
Después de un riguroso seguimiento de la maduración del fruto a través de la cata de uvas parcela a parcela, la vendimia se realiza a mano en pequeñas cajas de 10 kg de capacidad garantizando la máxima integridad del fruto.
Una vez en bodega, con el  objetivo de conservar las cualidades de la uva y evitar su oxidación, ésta se enfría entre 16 y 24 horas en cámaras de refrigeración antes de su selección y encubado. Este proceso permite unificar uvas de una misma variedad procedentes de viñas con maduraciones diferentes.
Una vez la uva ha pasado por las cámaras, se realiza una primera selección manual de los racimos para pasar luego al eliminado de los raspones en la despalilladora y finalmente llevar a cabo manualmente la selección grano a grano.
Antes de encubar el vino, se realiza un ligero estrujado con el objetivo de poner en contacto pulpa y hollejo.
A continuación los granos enteros se encuban por gravedad en pequeños tinos de madera de roble francés para su maceración y fermentación. El roble francés aporta más elegancia, más color y amabilidad en boca al vino.
Durante la maceración prefermentativa en frío para la extracción del color, aromas varietales y taninos nobles, las uvas son refrigeradas a través de un serpentín de refrigeración en los tinos de roble entre 5 y 6 °C durante 4 ó 5 días.
La fermentación, en que por la acción de las levaduras se transforman los azúcares que contienen las uvas en alcohol, se lleva a cabo a una temperatura de entre 22 y 28°C, más baja de lo habitual gracias a la premaceración en frío, que permite un proceso más lento y, en consecuencia, un mayor tiempo de contacto y extracción, así como una menor pérdida de aromas varietales por evaporización.
Terminada la fermentación, durante la maceración postfermentativa, las extracciones, que duran entre 5 y 15 días, deben ser muy suaves para ajustar la estructura y potencia del vino.
Finalizada la maceración postfermentativa se realiza el descube en que se separa el vino lágrima de la pasta, que va a la prensa para obtener el vino prensa extraído de las pieles fermentadas.
El prensado se lleva a cabo utilizando la tecnología más moderna para evitar la agresiva incorporación de taninos ásperos y aromas desagradables procedentes básicamente de las pepitas.
Una vez terminado el prensado, el vino pasa a tinos de madera o barricas, según la calidad de la elaboración, para su fermentación maloláctica. Durante el proceso, que dura varias semanas, el ácido málico –ácido agresivo presente en el mosto- se transforma en ácido láctico -más suave-. Ésta se lleva a cabo en una sala equipada con suelo radiante para conseguir la temperatura en que las bacterias desarrollan su actividad, y por separado según las variedades en barricas nuevas y en su 90% de roble francés para conseguir elegantes aromas a especias, torrefactos, así como un mayor respeto a la fruta.
Tras la fermentación maloláctica, el vino pasa a la sala de crianza construida soterrada y bajo un metro de tierra que proporciona un excelente aislamiento y  mantiene unas condiciones de temperatura y humedad equilibradas durante todo el año.
La crianza se lleva a cabo en barricas de roble francés y americano: el roble americano aporta un gusto más clásico del vino de Rioja, fundamentalmente aromas de vainilla y coco, siendo este aporte rápido e intenso; mientras que el francés aporta aromas más complejos y elegantes a especias, balsámicos, con menor intensidad, por lo que se adecua para crianzas más largas.