La Rioja Alta


  • D.O.: D.O.C.A. Rioja
  • Hectáreas: 400 ha.
  • Producción: 6.000.000
  • Uvas: Tempranillo | Graciano | Mazuelo | Garnacha
  • Experto: Julio Sáenz, enólogo

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En el año 1890 cinco viticultores vascos y riojanos fundaron en el Barrio de la Estación de Haro la Sociedad Vinícola de La Rioja Alta, que un año más tarde, en 1891, pasó a llamarse La Rioja Alta.
La sociedad, formada por un conglomerado de cuatro bodegas, se ha convertido en estandarte del clasicismo riojano bien entendido, con Viña Ardanza al frente como su gama de vinos más conocida.
Siempre en evolución desde 1890, calidad, elegancia, innovación, sentimiento y evolución en busca de la excelencia, son los pilares sobre los que se asienta la filosofía y el trabajo de la bodega.
Así, combinando lo mejor de la sabia tradición enológica con la tecnología elaboradora más moderna, La Rioja Alta es en la actualidad un referente internacional del gran vino de Rioja, contado con el privilegio de estar como el tinto español mejor posicionado en la lista de los 100 mejores vinos del mundo que elabora la prestigiosa revista Wine Spectator, su Viña Ardanza Reserva.

Emplazamiento e instalaciones
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En la D.O.Ca. Rioja, con una tradición vinícola milenaria, la sociedad de La Rioja Alta está afincada en el vinícola Barrio de La Estación de Haro, en La Rioja Alta, al noroeste de la comunidad autónoma de La Rioja, donde cuenta con una centenaria bodega cuyas paredes guardan toda la tradición de los maestros vinateros riojanos.
Asimismo, la sociedad cuenta con otra moderna bodega en Labastida, en la Rioja Alavesa, que garantiza un idóneo proceso de fermentación, y que se complementa a la perfección con la centenaria bodega del Barrio de la Estación de Haro, lugar idóneo para el reposo y la crianza.
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El Barrio de la Estación de Haro, emblemático lugar de la ciudad de Haro, es un pequeño microcosmos en que se concentran la mayor parte de bodegas centenarias del mundo. La historia del lugar tiene su origen durante la segunda mitad del siglo XIX en que la sustitución de las caballerías por un moderno ferrocarril para el transporte del vino favoreció la instalación de los centros de exportación de muchos bodegueros, principalmente franceses, que acudían a La Rioja para adquirir vinos que sustituyeran sus cosechas dañadas por la filoxera.

Viñedos
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Un gran viñedo es la génesis de un excelente vino.
Con esta firme convicción, en los mejores pagos de Rioja, Viña Ardanza cuenta con más de 400 hectáreas de las variedades autóctonas Tempranillo, Graciano, Mazuelo y Garnacha que otorgan a sus vinos su particular personalidad. La mayor parte de estas 400 hectáreas están plantadas con Tempranillo.
Solo obteniendo un fruto de excelente calidad se pueden lograr vinos igualmente de excelente calidad. Es por ello que en Viña Ardanza trabaja de la única manera en la que se pueden obtener estos resultados: una producción limitada a 5.000 kilos por hectárea y un control técnico exhaustivo apoyado de una tecnología de última generación, desde el comienzo del ciclo vegetativo hasta la vendimia.
La sociedad La Rioja Alta cuenta también con producciones de antiguos proveedores, excelentes viticultores que aportan la calidad del fruto que requieren los vinos de esta casa.

Clima y suelos
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A una altitud media de entre 650 y 800 metros sobre el nivel del mar en la Rioja Alta y de entre 450 y 650 metros en la Rioja Alavesa,  las dos zonas se sitúan bajo la confluencia de dos climas tan opuestos como el atlántico y el mediterráneo, si bien, en la zona de la Rioja Alavesa, protegida de los fríos vientos del Norte por la Sierra de Cantabria, la influencia del clima atlántico es más acentuada.
La convergencia de estos dos climas junto a la situación, altitud y orientación de los viñedos, propicia gran variedad de microclimas de condiciones muy idóneas para el desarrollo de la vid con temperaturas suaves y precipitaciones anuales superiores a los 400 l/m2.
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Los viñedos de La Rioja Alta crecen sobre suelos arcillo-calcáreos, pobres en materia orgánica y de moderada disponibilidad hídrica durante el verano, muy adecuados para la viticultura de calidad.

Viticultura y procesos
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En el campo, con el objetivo de obtener la mayor calidad del fruto, La Rioja Alta trabaja controlando minuciosamente el viñedo mediante un exhaustivo control tecnológico y una producción limitada, inferior a los 5.000 kilos por hectárea.
Siguiendo esta misma filosofía de máximo cuidado en cada fase, aplican criterios enológicos adaptados en función de la variedad de cada uva, la finca de origen y características del fruto.
Gracias a su sensibilidad medioambiental y con el fin de reducir al máximo los tratamientos en el viñedo, en La Rioja Alta no llevan a cabo tratamientos agresivos y utilizan abonos orgánicos a la vez que desarrollan proyectos de I+D+I.
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Conjugando la sabiduría de la tradición y la vanguardia, La Rioja Alta elabora sus vinos en sus instalaciones del Barrio de la Estación de Haro, centenaria bodega destinada a la crianza y la guarda, y de Labastida, en la que, equipara con la tecnología más moderna, se lleva a cabo la vinificación.
Teniendo en el roble su eje central en la crianza de sus vinos, en La Rioja Alta fabrican artesanalmente sus propias barricas -30.000 al año-, en las centenarias bodegas de Haro a partir de la mejor madera importada de Estados Unidos y secada al aire libre.
Igualmente de forma artesanal, y controlando cada barrica individualmente, cada seis meses se lleva a cabo la trasiega de todos los barriles a la luz de velas favoreciendo la evolución del vino y que se limpien de forma natural los sedimentos.
Tras el paso por barrica, la crianza se traslada a los botelleros, donde los vinos de La Rioja Alta pulen su personalidad, redondeando y desarrollando todas sus cualidades.

Producción
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La producción media de la Rioja Alta alcanza los 6 millones de botellas anualmente.

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Con una historia de emprendimiento e ilusión que se remonta a 1890, La Rioja Alta conserva, 125 años después, el mismo espíritu creativo y dinámico abordando presente y futuro con ilusión, manteniendo un enorme respeto hacia sus fundadores y su historia.
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El 10 de julio de 1890, cinco familias riojanas y vascas que compartían su gran pasión por el vino, fundaron la “Sociedad Vinícola de La Rioja Alta” con la gran ilusión de elaborar vinos de alta calidad de Rioja.
A finales del siglo XIX la zona vinícola de La Rioja, se vio beneficiada por la llegada de bodegueros y enólogos franceses cuyos viñedos afectados por la devastadora filoxera, que acudían a La Rioja para adquirir vinos que sustituyeran sus dañadas cosechas.
La recién constituida sociedad con vocación europea, y bajo la dirección de su primera presidenta, mujer, Dª Saturnina García Cid y Gárate, contrató al francés Vigier para llevar la dirección técnica de las elaboraciones que actualmente se han convertido en los “clásicos” de La Rioja Alta.
En el año 1891 la Sociedad Vinícola de La Rioja Alta fue rebautizada con en nombre de La Rioja Alta.
En 1892, bajo la presidencia de Leandro Ardanza se creó la marca Viña Ardanza, convertida actualmente en el buque insignia de La Rioja Alta.
Durante la década de los 70 se construyó una nueva nave de barricas y se inició una etapa de expansión adquiriendo varias fincas de viñeso. Durante esta época también se introdujeron nuevas las marcas Viña Arana y Viña Alberdi.
En 1985 se registró la marca Marqués de Haro a la vez que cesa la elaboración de los jóvenes de la bodega.
En enero de 1996, se inicia la construcción de la nueva bodega de Labastida, que se levanta en las propias fincas, a tan sólo 1.500 metros de la bodega de Haro. Esta nueva bodega, permitió un considerable aumento de la calidad, especialmente en el proceso de fermentación.
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En la actualidad La Rioja Alta elabora las marcas Gran Reserva 890, Gran Reserva 904, Viña Ardanza, Viña Arana y Viña Alberdi.