Leyenda del Páramo


  • D.O.: D.O. Tierra de León
  • Hectáreas: 18 ha.
  • Producción: 60.000
  • Uvas: Prieto Picudo | Albarín
  • Experto: Pedro González Mittelbrunn

Conjugando vino y poesía, nace Leyenda del Páramo, el esfuerzo por la recuperación de una variedad histórica, la Prieto Picudo.
La bodega nació en enero de 2010 con el objetivo de elaborar vinos de gran calidad con variedades únicas, autóctonas y exclusivas del sur de la provincia de León: Prieto Picudo para tintos y rosados, y Albarín Blanco para vinos blancos.
Con la fundación de la bodega, Pedro González Mittelbrunn, uno de los socios fundadores y promotor del proyecto, adquirió el compromiso de recuperar la singularidad y grandeza de la variedad Prieto Picudo, que en las últimas décadas había estado a punto de desaparecer, así como de promocionarla tanto en España como fuera de nuestras fronteras.
El hecho de que sus instalaciones cuenten con una superficie construida de 3.000 m² y tengan la más moderna tecnología para la elaboración de vinos, sumado a la singularidad de las variedades únicas de las que nacen, los dota de gran distinción.

Emplazamiento
La bodega y los viñedos se sitúan en la localidad de Valdevimbre, en la comarca de El Páramo Leonés, también llamado el Páramo-Los Oteros, inscrita en la denominación de origen Tierra de León y en los Vinos de la Tierra de Castila y León, al sur de la provincia de León.
Las tierras de la zona están destinadas a la producción de uva de vinificación, cereales y hierbas aromáticas como la camomila.

Viñedos
Emplazados en el tramo norte de la cuenca del Duero, Leyenda del Páramo cuenta con un total de 60 hectáreas de viñedo, de las cuales 18 hectáreas propias de las variedades autóctonas Prieto Picudo y Albarín Blanco, situadas a una altitud media de 900 metros sobre el nivel del mar, en terrenos llanos, pobres y con gran cantidad de cantos rodados.

Clima
El clima en el Páramo es mediterráneo continentalizado, con inviernos largos y rigurosos en los que no se superan los 15°C bajo cero de media, con frecuentes heladas y nieblas, primaveras y veranos irregulares y otoños suaves y lluviosos.
En la época de floración y envero la temperatura media se sitúa siempre por encima de los 20°C.
La amplitud térmica día-noche favorece la acumulación de polifenoles y aromas en la uva, y la alta insolación en la zona le da uniformidad a su maduración.
El contorno de la llanura, limitado por los cerros de Los Oteros, proporcionan a los viñedos la protección contra el frío procedente del macizo de los picos de Europa.

Suelos
Sobre terrenos llanos, pobres y con gran cantidad de cantos rodados en superficie, los viñedos de Leyenda del Páramo crecen en suelos pardos y calizos sobre el material no consolidado de las antiguas terrazas los ríos Esla y Bernesga, pobres en sales minerales y materia orgánica, con excelentes condiciones de drenaje, aceptable retención de la humedad, facilidad en la aireación y penetrabilidad de las raíces.

Viticultura
Leyenda del Páramo se fundó para, en última instancia, crear vinos vinos distintos y exclusivos, capaces de exportar la singularidad y grandeza de la Prieto Picudo y de la Albarín blanco.
Así, en línea con su filsofía, en Leyenda del Páramo son fieles a las variedades autóctonas propias de la Tierra de León con las que trabajan. Así," si la Prieto Picudo y la Albarín blanco fueran un animal, serían el lince ibérico, únicas, ancestrales y en vías de extinción. Uvas cultivadas en el sur de León durante más de un siglo y desarraigadas en las últimas décadas".
La Prieto Picudo es una variedad con mucha materia colorante, con una acidez notable y con gran cantidad de azúcar y tanino. Esta concentración da a los vinos un sabor especial y diferente. La Albarín blanco es todo frescura e intensidad aromática.
Los centenarios viñedos de estas variedades, estas cepas viejas, otorgan vinos blancos, rosados y tintos, intensos, aromáticos y capaces de envejecer tanto en barrica como en botella.
La bodega trabaja con barricas de roble francés y americano para la crianza de sus vinos.

Producción
Elaborando vinos a partir de variedades autóctonas para conceder a sus vinos el carácter exclusivo que éstas otorgan, la producción  media de Leyenda del Páramo se sitúa en torno a las 60.000 botellas anuales.
Con la ilusión de materializar un sueño y el compromiso de recuperar la variedad Prieto Picudo para la elaboración de vinos de cuidada calidad, en 2009 Pedro González Mittlebrunn elaboró en solitario la primera cosecha de Leyenda del Páramo.
Según sus propias palabras, "fue todo un reto, una apuesta por Prieto Picudo y la bodega, tiempos duros, de incertidumbre y riesgo que sin embargo, valieron la pena".
Esta primera cosecha supuso la creación de la bodega en enero de 2010 y fue modelando una idea que en su fundación apoyaron siete personas y que hoy, se han convertido en un equipo de setenta y ocho personas, románticos se llaman a sí mismos -y lo son-, que contagian su gran entusiasmo y pasión por el proyecto.
Pedro González Mittelbrunn, fundador de Leyenda del Páramo, es el Director General y Técnico de la bodega. Ingeniero Agrónomo y Máster en Viticultura y Enología de formación, practica la docencia como profesor de Enología en los cursos de postgrado de la Universidad de León.

D.O. Tierra de León y contexto histórico
León es una zona de fuerte arraigo y tradición vinícola en la península, a veces olvidada. Así, ha sido acicate para la viticultura en la península, llegando a tener en 1984 casi 14.000 hectáreas de viñedo frente a las escasas 3.000 de Ribera del Duero.
El Páramo Leonés es singular en su propio paisaje de bodegas-cuevas de galerías subterráneas excavadas en pequeñas lomas que salpican la arquitectura de sus pueblos. La legendaria Prieto Picudo, rarísima uva autóctona que puebla los campos de Valdebimbre, Los Oteros y Cea, encuentra su hábitat perfecto en las rupestres bodegas, de micro-clima ideal que las bajas temperaturas del subsuelo proporciona.
La historia del vino en León tiene su origen antes de la era cristiana. Se estima que griegos y fenicios trajeron la vid a la península entre 1100 y 400 años antes de Cristo.
Lo intrínseco en el cuidado de la tierra y de la vid, que necesitaba al menos 3 años de cuidados para empezar a dar frutos, sitúa su cultivo lejos de la evolución humana y transformación de pueblos nómadas en sedentarios al obligar a quienes trabajan la tierra y sus familias a permanecer estables en lugares próximos a la plantación.
El asentamiento de viñedos en León está estrechamente ligado, como en la mayoría de los casos, al monacato. Así, a partir el siglo XII, el hecho de que las peregrinaciones a Santiago se hicieran numerosas, hizo que el cultivo de la vid comenzara a tomar relevancia en las villas y aldeas situadas en el camino, evolucionando con la vida de sus comunidades.
Durante mucho tiempo, la nobleza protegió y abusó, pero también alimentó la práctica y elaboración del vino. El pueblo llano labraba, cosechaba y fermentaba el vino en sus bodegas, lo que les permitía pagar rentas y diezmos. El cultivo del viñedo, aunque dependía mucho de las inclemencias del tiempo, resultaba más rentable y más productivo que otro tipo de labor.
El traslado de la corte de Felipe II de Valladolid a Madrid, supuso un punto de inflexión, una involución en el desarrollo de la viticultura en León. Los cortesanos eran grandes consumidores de caldos y además solían arrendar sus tierras para tales cultivos. El alejamiento físico inició los problemas con el transporte y la competencia. El "afrancesamiento", no hizo sino empeorar las cosas porque la moda forzaba a que se intentara imitar los vinos franceses más suaves y ligeros. Ya el siglo XIX, fue nefasto para el vino leonés; por causa de batallas se destruyeron viñedos y hacia finales de siglo llegó la filoxera, una enfermedad implacable con las plantas que aniquiló nuestra viticultura.
El resurgir de la productividad llega en el siglo XX, injertando vides americanas se consiguó salvar plantas enfermas. Y únicamente, gracias al trabajo y las ganas de superación de la gente, se consiguió batir dificultades estructurales como la falta de concentración parcelaria y la implantación del regadío.

PRODUCTOS DE LA BODEGA