Marqués de Alella


  • D.O.: D.O. Alella
  • Hectáreas: 200 ha.
  • Producción:
  • Uvas: Xarel·lo | Chardonnay | Pinot Noir
  • Experto: Luis Font, enólogo

“Con Marqués de Alella queremos seguir la fidelidad a la genuina Pansa blanca, siempre teniendo en cuenta la innovación tecnológica en el sector, la profundización en las variedades internacionales, la Chardonnay y la Pinot noir que trabajamos en viñas viejas de baja producción”. -Ramón Raventós.
Ramón Raventós es el alma de la bodega Marqués de Alella. Miembro de una familia dedicada durante más de 500 años a hacer vino -Codorníu-Raventós- , él lo lleva impreso en su ADN. El vino es algo más que su profesión. Es su pasión y su modo de vida en la forma en que éste se ha convertido en el eje vertebrador. “Sólo la gente que vive con profundidad su pasión por el vino se ve obligada a desarrollar formas más sofisticadas de elaboración, a vivir con la obsesión por la superación continuada añada a añada, a innovar para conseguirlo, a poner la actividad en el centro hasta que ya nada se queda fuera de su influencia”.
Con la voluntad extraer el máximo potencial de la variedad autóctona de la zona, la Pansa blanca -Xarel·lo-, y lograr así su máxima expresión, la filosofía de la bodega se basa en la búsqueda de la excelencia, que abarca cada detalle en el proceso de elaboración; el respeto absoluto por el entorno convencido de que además de preservarlo hay que contribuir en su desarrollo; la búsqueda y recuperación de viñas emblemáticas que, como legado de sus antepasados, deben pasar a las generaciones futuras; evolución e innovación en todos los campos de la elaboración; y, con el anhelo de compartir la emoción de su pasión por el vino, poner su trabajo el alcance del público con precios justos.
Fundada en 1980, el vínculo de Ramon Raventós con la bodega Marqués de Alella  se establece en el año 2006 cuando adquiere las bodegas del grupo Parxet integradas por Parxet, que elabora cavas dentro de la zona de Alella; Tionio, que elabora tintos en la D.O. Ribera del Duero; y la misma Marqués de Alella.
Vinificando el fruto de viñedos de más de 25 años de edad, desde entonces la bodega ha trabajado para conseguir la máxima expresión de la Pansa blanca, logrando además excelentes resultados junto al Chardonnay y Pinot noir.

Viñedos
Mientras que las instalaciones de la bodega Marqués de Alella se sitúan en el municipio barcelonés de Santa Maria de Martorelles, en la parte interior de la Serralada Litotal, sus viñedos se reparten entre los municipios de Sta. Maria de Martorelles, Montornès del Vallès, Sant Fost de Campsentelles, Alella y la Roca del Vallès.  Cuentan con una extensión de 200 hectàreas, plantadas principalmente con la variedad autóctona de la denominación, la Pansa blanca, y las foráneas Chardonnay y Pinot noir, perfectamente adaptadas a la zona.
Con el fin de conseguir competencia entre las plantas, los viñedos están plantados en una densidad alta de 3.700 cepas por hectárea con un marco de plantación de de 2,2 m entre hileras y 1,2 m entre cepas.
Aunque las viñas más antiguas están en vaso, el sistema de conducción es en espaldera o emparrado.
La poda es corta y se dejan 4 cabezas a dos yemas para obtener un buen equilibrio vigor-producción.

Suelos y clima
La zona de Alella está formada por un gran batolito de roca granítica. Sobre suelos de textura entre arenosa-gruesa (sauló) en la parte marítima, y arcillo-arenosa en la llanura vallesana, pobres en nutrientes, con escasa retención de agua y pH moderado, los viñedos de Marqués de Alella crecen bajo la influencia del clima mediterráneo, en que la pluviometría no sobrepasa los 600 mm anuales y la temperatura media anual es de 15°C.
Las particulares de cada parcela -la altitud, pendientes, proximidad a los bosques, vientos, vegetación, etc.-, generan variedad de microclimas que determinan las características de la uva, dotándola de diferentes matices.

Procesos
En Marqués de Alella, la vendimia se lleva a cabo manualmente y la uva es transportada a la bodega en cajas de 20 kilos para evitar roturas.
Una vez en la bodega, la uva pasa por la mesa de selección para luego realizar la maceración pre-fermentativa.
Después del paso de la uva entera por la prensa neumática y con el fin de separar el mosto líquido de los sólidos en suspensión, al mosto flor se le aplica un desfangado estático en pequeñas tinas.
En depósitos de acero inoxidable o barricas nuevas de roble francés Allier, los vinos fermentan a baja temperatura prolongándose así el proceso que puede llegar a durar hasta 3 mese. De esta forma, el vino se mantiene en contacto con las lías finas obteniendo una mayor complejidad aromática y gustativa.
Tras las fermentaciones alcohólica y maloláctica se lleva a cabo la crianza que variará según la añada y la evolución de cada vino.