Michel Rolland


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  • Experto: Michel Rolland


La filosofía de los vinos de Michel Rolland está estrechamente ligada a su historia personal.

Profeta en su propia tierra y emblemático enólogo reconocido mundialmente, Michel Rolland se ha convertido en un experto de los ensamblajes y coupages finales y en asesor de referencia para otras bodegas, algunas de tanto prestigio como Château Angelus o Lascombes, analizando las innumerables muestras que pasan por su laboratorio.

Para Rolland, el acuerdo entre viticultura y enología, la cada vez más estrecha comprensión de una y otra como dos caras inseparables de una misma moneda, definen las preocupaciones del enólogo del futuro.

La madurez de las uvas y el uso de barricas nuevas de roble, que dan lugar a un estilo de vinos muy determinado, afrutados y emparentados por el sello reconocible de cierto dulzor dominante, son pilares en su viticultura.

Rolland se caracteriza por ser especialista también en los tiempos de maceración, apostando preferiblemente por los más largos cuando éstos son viables. Desarrolla una participación activa en todas y cada una de las fases del proceso para la elaboración del vino.

El concepto de la gestión agrícola tradicional cambia con Rolland en el modo en que éste comprende y trata la naturaleza, con el fin de lograr la viabilidad económica de cada cosecha, ya que como él mismo sostiene "los vinos se elaboran con la modesta y crucial finalidad de ser vendidos". Algo muy simple que, sin embargo, forma parte de un problema muy complejo.

Sus 40 años de trayectoria se traducen en más de 100 bodegas asesoradas en 20 países de los cinco continentes, en base a su marca registrada: sofisticadas técnicas de manejo del viñedo, como effeullage (adelgazamiento de las hojas) y eclaircissage (poda de racimos), resultado de su obsesión por alcanzar la máxima eficiencia y calidad en la planta misma.

Pero hoy, a sus 65 años, acaba de anunciar que comienza su lenta pero definitiva retirada de la primera línea de la enología: con la satisfacción del deber cumplido, Rolland demuestra haber domado los demonios del ego y no teme cederle la posta a los nuevos talentos.

El viñedo:
Gracias a la incorporación del concepto "terruño" en la enología moderna, Rolland aplica trabajos de mejora específicos en cada viñedo con la intención de mejorar la calidad de la vid allí donde quiera que se cultive, logrando la mejor expresión de cada terruño y que, algunos más modestos o desconocidos, que a priori pueden parecer menos interesantes, produzcan vinos de gran interés.

La cosecha:
Rolland cree que la noción de las cosechas tal y como la conocemos hoy en día, debe cambiar y aceptar que, además de las grandes cosechas y las buenas, existen también las otras: las obviadas y olvidadas, ya que algunas de ellas han dado vinos notables, con fruta y encanto.

Porque, a fin de cuentas, nunca se está mejor servido que por uno mismo. ¡Hay que probar!


Michel Rolland nació en Maillet en la apelación de Pomerol, en Burdeos, en 1947, en el seno de una familia de sólida tradición vinícola. Su infancia transcurrió en el campo, rodeado de una naturaleza rural y exuberante que a menudo evoca, donde su padre lo inició, junto a su hermano, en el cultivo de la vid en la que trabajaba durante las vacaciones.

Enólogo de formación y vocación, cursó estudios técnicos de agricultura y enología en la facultad de Bordeaux
, donde inició un apasionante recorrido profesional que todavía continúa.
Allí conoció al Profesor Peynaud, quien fue pionero junto con los de su generación en la enología moderna, y quien lo marcó profundamente y a quien admira y respeta.

Por entonces la enología no estaba encauzada a obtener vinos de calidad sino que era preventiva, se ceñía a evitar defectos.
Era la época de los comienzos de la enología moderna, en la que Rolland visitaba multitud de fincas dando consejos que no siempre eran bien aceptados. Como él mismo recuerda, "soportábamos más de lo que asesorábamos, era un poco frustrante, pero ¡qué escuela!"

En 1973 Rolland pasó a ser socio del matrimonio Chevrier en el laboratorio enológico que éstos poseían en Libourne.

La carrera que inicialmente se concentró en la finca familiar en Pomerol y el laboratorio de enología que dirigía en Libourne, ha dado lugar hoy en día a la elaboración de vinos en Francia, España, Sudáfrica y Argentina.

Hasta 1979, año en que falleció su padre, llevó una vida familiar tranquila y confortable. La muerte de éste hizo que su vida diera un giro de 180º, teniendo que tomar junto a su madre las riendas de la finca familiar, a la vez que continuó con el laboratorio.

Posteriormente, en 1985 partió a California para estudiar junto con otros propietarios los medios para optimizar los vinos de la región, sin dejar de lado la finca familiar, el laboratorio y algunas propiedades en el sur de Francia.

A pesar de su sobrecargada agenda, Rolland disfruta de su vida dedicada a su pasión: el vino.

Es por ello que recuerda a todos los que creen en la suerte que: "para ayudarla hay que tener mucho entusiasmo y curiosidad, pero sobretodo, no hay que olvidarse de trabajar mucho".