Finca Villacreces


  • D.O.: D.O. Ribera del Duero
  • Hectáreas: 110 ha.
  • Producción: 300.000
  • Uvas: Tinto fino | Cabernet Sauvignon | Merlot
  • Experto:

Finca Villacreces es una bodega que, situada en un enclave privilegiado, en plena Milla de Oro de la Ribera del Duero, colindando sus viñedos con los de Vega Sicilia, trabaja una viticultura enfocada en la calidad. Así, preserva la propia condición natural de la vid para obtener vinos con la personalidad y tipicidad propia y única de Villacreces.
Sus viñedos, rodeados de bosques de pinares, olivos y enebros que aportan particular personalidad a sus elaboraciones, son cuna de los vinos de Finca Villacreces: finura y elegancia, desde el más "pequeño", Pruno, hasta su joya, Nebro.

Emplazamiento
En el municipio de Quintanilla de Onésimo, en la provincia de Valladolid, en un privilegiado páramo de entorno natural único enclavado en plena Milla de Oro de la Ribera de Duero, Finca Villacreces se esconde, desde hace siglos, entre sus viñedos, el Duero y un bosque de pinos centenarios.
Asentada sobre un meandro del Duero, sus viñedos se entremezclan con un pinar centenario de gran valor medioambiental y paisajístico.

Viñedos
La finca cuenta con una extensión de 110 hectáreas de las cuales 64 son de viñedo de las variedades Tinto Fino, Cabernet Sauvignon y Merlot.
En una viticultura enfocada a la calidad, estas 64 hectáreas están subdivididas en 15 parcelas según el tipo de suelo. Los viñedos, cultivados siguiendo criterios de viticultura integrada, en que se controla y preserva la propia condición natural de la vid, se autorregulan hasta limitar la producción a menos de 2 kilos por cepa para obtener vinos con la personalidad y tipicidad propia y única de Villacreces.

Clima
Los viñedos de Finca Villacreces, a 700 metros de altitud sobre el nivel del mar, se encuentran bajo el influjo de un clima de marcada continentalidad, con inviernos muy fríos y de frecuentes heladas, y las características del clima mediterráneo, como el calor y la sequedad, con una pluviometría anual baja, de 300 a 550 l/m² al año.
Sin embargo, el bosque que envuelve la finca le provee de un microclima especial que protege al viñedo de las circunstancias climáticas más agresivas.
La alta insolación, que oscila entre las 2.200 y las 2.800 horas anuales, y el descenso de las temperaturas durante la noche en verano, permite a las vides refrescarse y descansar favoreciendo la excelente calidad del fruto.

Suelo
El viñedo de Finca Villacreces, dividido en 64 hectáreas, está condicionado por la diversidad de suelos donde se encuentra plantado, que van desde áreas extremadamente arenosas cerca de los pinos, a terrenos muy pedregosos donde predominan los cantos procedentes de la deposición aluvial del Duero. La pobreza del terreno garantiza, de forma natural, bajos rendimientos que rondan los 4.000 kg/hectárea.

Procesos
En la bodega, cuyo edificio está construido para preservar su entorno natural, se garantiza un control exhaustivo en la gestión de cada detalle del proceso de elaboración.
Éste comienza, tras la recepción de la uva, con la mesa de doble selección. Primero en racimo, de forma manual, y, posteriormente, por grano, con un sistema denominado mistral que separa las bayas dependiendo de su calidad con un ventilador de aire.
Cada parcela se elabora por separado, por lo que a bodegas dispone de pequeños depósitos de doble pistón que facilitan el bazuqueado automático en la fermentación, así como tinas de madera para la vinificación de algunas parcelas concretas.
Las diferentes estancias, que albergan barricas de roble francés de las mejores tonelerías, serán testigo del envejecimiento de los vinos Pruno, Villacreces y Nebro, bajo el sosiego y la tranquilidad de una bodega en un entorno natural único.

La historia de Finca Villacreces tiene su origen en quien fue su primer poblador, a mediados de siglo XV, en el fraile franciscano Pedro de Villacreces. Junto a él, un grupo de clérigos, entre los que se encontraba San Pedro Regalado, patrón de Valladolid, se estableció en aquel privilegiado páramo para dedicarse a la oración y al cultivo de la tierra, en la que se contaba, ya, con un pequeño viñedo para su propio consumo y el de los monasterios cercanos.
Durante siglos, Villacreces fue centro de retiro para eremitas franciscanos dedicados a la reflexión y a la penitencia, así como al trabajo del campo y la observación de la naturaleza.

Con la desamortización de Mendizábal, entre los años 1836 y 1837 y bajo el reinado de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Fernando VII (1833-1840), la finca fue puesta a la venta pasando así a manos privadas, concretamente al marquesado de Teodosio Alonso-Pesquera, senador del reino con Alfonso XIII, quien poco después otorgaría una concesión real por la que Finca Villacreces dispone derechos sobre el agua del Duero.
La desamortización española fue un largo proceso iniciado a finales del siglo XVII y cerrado bien entrado el siglo XX, por el cual se ponían a la venta, previa expropiación forzosa, mediante subasta pública bienes inalienables pertenecientes a la Iglesia, provenientes en su mayor parte de donaciones y testamentos, con el fin de sufragar la deuda del estado.

A principios del siglo XX El II Marqués de Alonso Pesquera vendió la finca a la familia vallisoletana Cuadrado, quien utilizó la finca agrícola como zona de recreo, alojando, a su vez, a ilustres invitados. Uno de ellos, Peter Sisseck utilizó la bodega y parte del viñedo para elaborar su Flor de Pingus.

En 2004, tras una larga búsqueda por toda la Ribera del Duero, Gonzalo y Lalo Antón, quienes ya contaban con bodega en Rioja (Izadi) y en Toro (Vetus) -Grupo Artevivo- , conocieron a la familia Cuadrado. Pedro Cuadrado, con el deseo de desvincularse del negocio vinícola, buscaba un relevo para la finca. Gonzalo y Lalo aprovecharon la oportunidad para adquirir una de las fincas más espectaculares de la Ribera del Duero.
Tras la remodelación de la bodega y un concienzudo trabajo de recuperación del viñedo, Villacreces se volvió a inaugurar en 2007.

Grupo Artevino tiene sus orígenes en el año 1987 con la fundación de Bodegas Izadi en el corazón de la Rioja Alavesa, de la mano de Gonzalo Antón, cuya familia ya estaba vinculada al mundo de la viticultura y de la restauración, junto a un grupo de amigos y empresarios alaveses.
Izadi pronto se convierte en un proyecto innovador en la elaboración de vinos de calidad en la D.O. Ribera Del Duero
En el año 2000, la incorporación a la empresa de su hijo, Lalo Antón, impulsa la comercialización en el exterior, así como la expansión de la empresa.
Así, en el año 2004 nace el grupo Artevino, con vocación de calidad, para englobar los cuatro proyectos vinícolas de la familia Antón: Izadi (D.O.Ca. Rioja), Finca Villacreces (D.O. Ribera del Duero), Bodegas Vetus (D.O. Toro y D.O. Rueda) y Orben (D.O.Ca. Rioja).

PRODUCTOS DE LA BODEGA