Viña Santa Marina


  • D.O.: D.O. Ribera del Guadiana
  • Hectáreas: 61 ha.
  • Producción: 0
  • Uvas: Viognier | Cabernet Sauvignon | Merlot | Syrah | Cabernet Franc
  • Experto: Yolanda Piñero

Viña Santa Marina fue fundada en el año 1999. Fueron las raíces extremeñas de sus propietarios las que hicieron creer que Extremadura, y concretamente a 8 Km. de Mérida, era, sin lugar a dudas, el sitio idóneo para desarrollar un nuevo y singular proyecto.

La elección de la finca, una extensión de 200 ha., arrastradas a los pies de una sierra, Lamoneda, donde se extienden 80 ha. de bosque mediterráneo perfectamente conservado: encinas, alcornoques, madroños, acebuches, jaras y una enorme variedad de arbustos que embellecen, alegran con sus colores y envuelven con sus aromas. 

Es un paisaje de una gran belleza: sierra, bosque, bodega y viñedo, que realmente no dejan indiferentes a nuestros visitantes. Si realzan y embellecen las encinas y alcornoques, las 61 ha. de viñedo dan frescor, rodeando y arropando nuestra bodega, casa de campo, cortijo grande, sencillo, austero, extremeño.

Los resultados de experiencia, buen hacer y toda nuestra ilusión están haciendo de Viña Santa Marina una importante bodega en el mundo. Creciendo continuamente hacia la calidad y a hacerse un sitio en el mercado del vino.

Sus primeros vinos pasaron por el severo criterio de consumidores escogidos y de ahí a todo el mundo. Nació Viña Santa Marina con vocación exportadora, como sus aventureros antepasados, buscando allende los mares otras tierras, nuevas oportunidades, atravesando fronteras llegaron con sus vinos extremeños para ser ahora descubiertos y aprobados por sus consumidores.

Historia:
Los antepasados del socio fundador, Álvaro de Alvear, se dedicaron al cultivo de la vid en Nájera, antigua capital del Reino de Navarra y perteneciente hoy a la Rioja.

A finales del siglo XVIII, Juan de Alvear fue destinado a Córdoba. Su hijo, que seguía vinculado a Nájera como Alcalde, se casó ya con una cordobesa. Se trasladó a la ciudad de Montilla, en donde, como llevaba su vocación en la sangre, plantó viñedos y estableció su bodega en 1.715. Sus descendientes fueron, en su mayoría, marinos y militares, pero, al retirarse, retornaban a su casa para dedicarse a la bodega.

Entre ellos, hay que destacar a Diego de Alvear Ponce de León, contralmirante de la Armada, políglota, investigador de la flora y fauna de la América Hispana, en la que fue nombrado uno de los tres comisionados para trazar, en nombre del Rey, los límites entre las fronteras de España y Portugal. Héroe de la guerra de la Independencia, cuando estuvo al frente de las tropas que defendieron la Isla del León en donde impidió el paso de los franceses.

Su tataranieto, Álvaro de Alvear, dirigió durante décadas la bodega familiar de Alvear. Más tarde, decidió comenzar este nuevo proyecto, junto a Yolanda Piñero, enóloga y con una gran pasión por el vino y su cultura, al que ha dedicado toda su vida profesional.

Para llevar a cabo este proyecto, se eligió un paraje espectacular a los pies de la Sierra de Lamoneda y precisamente en donde, según investigaciones recientes, estuvo ubicada la finca de la familia del General romano Máximus. Allí se elaboraban vinos que estuvieron de moda en Roma.

Veinte siglos después, partiendo de un viñedo singular, combinando la técnica más moderna y los métodos artesanales más adecuados, se elaboran y obtienen unos vinos excepcionales, en la bodega que está situada entre los viñedos.