Marqués de Velilla Crianza 2009 Zoom Marqués de Velilla Crianza 2009 Wrapper
88 Peñin
  • Bodega: Bodega Marqués de Velilla
  • D.O.: D.O. Ribera del Duero
  • Uva: 100% Tinta del País



Color: rojo cereza muy intenso, de capa alta y lágrima fina.

Nariz: intenso donde la fruta madura toma protagonismo. Acompañada de notas especiadas y de la crianza muy expresiva que no tapan sino acompañan la fruta. Sutiles toques minerales y de cacao.

Boca: muy sabroso, este vino nos llena la boca de fruta madura y finas maderas. Sedoso, elegante, redondo con una buena acidez.

Armonias:

Se puede tomar con cocidos, carnes rojas a la parrilla, carnes rojas asadas, civet y quesos curados.

  • Bodega:
    Bodega Marqués de Velilla
  • Año:
    2009
  • Graduación:
    14.0
  • Producción:
  • Vendimia:
    Vendimia realizada a mano.
  • Vinificación:

    Vendimia manual.


  • Crianza:
    14.0
  • Suelos:

    Los suelos se componen de arcilla, gravas, arenas y caliza. Este tipo de suelos produce vinos que sobresalen por la potencia que les confiere la arcilla, mientras que las gravas y arenas les proporcionan una delicada fineza. La caliza hace que sean caldos profundos y muy ricos en matices.

Bodega Marqués de Velilla



El objetivo de la Bodega Marqués de Velilla es elaborar vinos con alma y personalidad. Vinos que son un referente por su alta calidad, fruto de la tierra y del trabajo de los hombres que la cultivan.
Caldos que son auténticos vinos de pago o de finca.

La filosofía de su viticultura se basa en el respeto y la identidad de los suelos a través de un profundo estudio de cada viñedo, de su gestión biológica mediante productos respetuosos con la tierra, y de una absoluta consideración hacia ésta.

En pleno corazón de la Ribera del Duero, emplazada en el pequeño pueblo de La Horra, en la provincia de Burgos, Comunidad Autónoma de Castilla y León, e inscrita en la D.O. Ribera de Duero, la bodega se sitúa en lo alto de la finca Monte Villalobón, una de las más espectaculares de la zona, perfectamente integrada en el entorno.
Ésta se asienta sobre tierras recias y fuertes cercanas al río Duero.

De entre las viñas, pinos, encinas y enebros del terreno, sobresale majestuoso el viejo Doncel de Mataperras, un centenario pino que ha sobrevivido a siglos de historia, convertido ahora en símbolo de la bodega.

La finca cuenta con 183 hectáreas de viñedo, repartidas en un 88% de Tinta del País, un 8% de Cabernet Sauvignon, y un 4% de Malbec y Merlot.
Cada viñedo se prepara para conseguir una producción limitada, lo que mejora sustancialmente la calidad de la materia prima, esencia de sus caldos.

Los viñedos se hallan a una altitud media de 850 m, bajo el influjo del clima continental con influencia atlántica: bajas precipitaciones, entre 300 y 400 mm al año, inviernos largos, fríos y húmedos con temperaturas de hasta -10 ºC, y veranos cortos, secos y muy calurosos, con máximas por encima de los 40 ºC, lo que supone un aliciente para obtener grandes vinos con complejidad.
Estas variaciones climáticas son las responsables de la diferente personalidad de los vinos, de cada añada y de sus excelentes crianza.

Los suelos se componen principalmente de arcilla, gravas, arenas y caliza, lo que produce vinos que sobresalen por la potencia que les confiere la arcilla, mientras que las gravas y arenas les proporcionan una delicada fineza, y la caliza hace que sean caldos profundos, muy ricos en matices.

La minuciosa observación de todos los rasgos que conforman el medio y la profunda investigación de cada viñedo, han hecho posible la clasificación de 18 tipos de terruños distintos, con los que trabajan de forma dinámica, adaptándose a ellos según sus características.
En Marqués de Velila, además combinan con sabiduría los métodos tradicionales y la efectividad de las herramientas de la enología moderna.

Fruto de las dificultades meteorológicas de la D.O. Ribera del Duero, región climática complicada, la dedicación de la familia Hernández de Mercado y el gran equipo humano que los acompaña, nacen vinos de excelente calidad, complejos, con alma y temperamento, tintos profundos y magníficos crianza.

Vinos rotundos y complejos, con carácter, identidad propia y carácter inconfundible que reflejan la personalidad de cada añada y cada terruño, ya sea con sutiles o marcadas diferencias que aumentarán el placer de quien los descubra.