Pago de los Capellanes Nogal 2009 Zoom Pago de los Capellanes Nogal 2009 Wrapper
  • Bodega: Bodegas Pago de los Capellanes
  • D.O.: D.O. Ribera del Duero
  • Uva: 100% Tinto fino



Color: morado cardenalicio, con ribetes granates. Capa cerrada típica de la uva Tinto Fino, lágrima densa y abundante.

Nariz: aromas de flores y frutas frescas llenan nuestros sentidos, apareciendo posteriormente los tonos de vainilla, cacao, torrefacto, cuero nuevo, que confirman el buen ensamblaje de la madera con la uva.

Boca: elegante, carnoso, refrescante al paladar. El avance es potente y complejo y nos deja un postgusto largo, intenso, de uva muy madura y taninos redondos, nobles.

Armonias:

Se puede acompañar con quesos y carnes rojas.

Es recomendable servir a una temperatura de entre 16º y 18ºC.

  • Bodega:
    Bodegas Pago de los Capellanes
  • Año:
    2009
  • Graduación:
    14.0
  • Producción:
  • Vendimia:
    Vendimia realizada a mano.
  • Vinificación:

    Con el fin de obtener la máxima intensidad aromática, se realiza una maceración prefermentativa a baja temperatura (14ºC) durante seis días.
    Posteriormente, se controla la fermentación alcohólica en cono de madera de roble francés con levadura autóctona, a 26 grados y se sobre-encuba hasta un total de 28 días.
    La fermentación maloláctica se desarrolla lenta y reposada sin adición de bacterias, a 22ºC durante 20 días en barricas nuevas de roble francés.


  • Crianza:
    14.0
  • Suelos:

    Arcilloso calcáreo.

Bodegas Pago de los Capellanes



Pago de los Capellanes se ha convertido en un símbolo de la calidad de los nuevos vinos de la D.O. Ribera de Duero
, tintos de marcado carácter castellano, elegantes y estructurados, de gran potencial frutal y exquisito bouquet. Caldos persistentes y llenos de matices.
Vinos con alma, que hablan.

Pago de los Capellanes, cuya historia se remonta al clero del entre los siglos XIII y XIV, ha sabido reinventarse, de la mano del matrimonio formado por Paco Rodero y Conchita Villa y el excepcional equipo que les acompaña, modernizando técnicas de cultivo e instalaciones, y ampliando sus viñedos hasta las 100 hectáreas.

La bodega, proyectada por el arquitecto Jesús Manzanares en colaboración con la hija del matrimonio, Estefanía Rodero, también arquitecto, tiene su kilómetro cero en la preservación de ocho nogales centenarios, alrededor de los cuales y conformando un patio alrededor de éstos, se distribuyen los diferentes edificios de la bodega destinados a cada una de las fases de elaboración, que fueron completados y ampliados en sucesivas fases con el paso de los años.
La totalidad de la bodega se integra en el paisaje natural que lo envuelve a través de un continuo y fluido manto de hiedra, enriquecido con la majestuosidad de los nogales centenarios situados en el centro.
Cada uno de los edificios ha sido tratado formalmente de acuerdo a la actividad que en él se desarrolla.
Así, la bodega, a diez metros bajo tierra, logra, mediante su estructura de aros de hormigón visto, la atmósfera de respeto, calma, misterio y recogimiento que envuelve la crianza de los vinos.

Con el paso de los años, en Pago de los Capellanes han llevado a cabo una selección clonal a partir de unas pocas cepas iniciales de gran calidad.
Así, las plantas que mejor se han adaptado al terreno y a la climatología se han escogido para obtener una amplia variedad de parcelas.

Situada en Pedrosa de Duero, en la provincia de Burgos, al amparo de la D.O. Ribera del Duero, sus 100 hectáreas de viñedo se reparten en 35 parcelas de Tinto Fino, Cabernet, Sauvignon y Merlot.

Cada una de ellas recibe un cuidado personalizado según sus características para obtener de ella los mejores frutos para cada elaboración.

Éstas, bajo el influjo del clima continental, con inviernos rigurosos y de frecuentes heladas, en los que las temperaturas pueden descender hasta los 10°C bajo cero, pudiendo llegar ocasionalmente a los 20°C bajo cero, y una pluviometría anual baja, de 300 a 550 l/m² al año, se sitúan a una altura media de entre 750 a 1.000 metros.
La insolación, que oscila entre las 2.200 y las 2.800 horas anuales, y los veranos templados y secos, propician la excelente calidad del fruto.

Asimismo, la gran amplitud térmica día-noche de 20°C las semanas anteriores a la vendimia, favorece la maduración de los racimos, potenciando su grado alcohólico, el color y los taninos, además de ayudar a mantener una acidez muy equilibrada.

El proceso de crianza se lleva a cabo en la bodega subterránea a 10 metros de profundidad. Allí reposan los vinos de uno tres años en barricas nuevas de roble francés hasta que alcanzan la madurez óptima para su mezcla o coupage.
Una selección de 22 tipos de roble francés según su origen (Alier, Nevers, Centro) secado al aire libre (de 24 a 60 meses) y tostado, ayudan a envejecer el vino.

La producción reducida permite el estricto control de la calidad del fruto obtenido y la trazabilidad de los vinos, con una producción anual de 800.000 botellas de vino.