La Planta 2014 - Bodegas Arzuaga Navarro Zoom La Planta 2014 - Bodegas Arzuaga Navarro Wrapper
  • Bodega: Bodegas Arzuaga-Navarro
  • D.O.: D.O. Ribera del Duero
  • Uva: 100% Tempranillo ,



Color: rojo cereza, limpio, brillante, de alta intensidad y con ribete cardenalicio.

Nariz: intensidad aromática alta, con gran variedad de frutos, donde destacan los aromas de frutos rojos y predominan la fresa acida y las cerezas, junto a estas las notas de monte bajo y resinas, toques minerales y aromas a torrefacto propios de su estancia en barrica.

Boca: equilibrio y armonía entre todos los componentes gustativos, hacen de este un vino estructurado, carnoso, y que siempre asombra por su suavidad y frescura.

Armonias:

Se puede maridar con pescados fritos y en salsa, embutido, carnes blancas, aves asadas, arroces de mar y montaña, quesos suaves o poco curados.

La temperatura de servicio recomendada es de entre 14ºC. y 16ºC.

  • Bodega:
    Bodegas Arzuaga-Navarro
  • Año:
    2014
  • Graduación:
    14.3
  • Producción:
    650.000 botellas.
  • Vendimia:
    Vendimia realizada a mano.
  • Vinificación:

    La uva es despalillada y encubada en depósitos de acero inoxidable donde macerarán en frío. Posteriormente tendrá lugar la fermentación alcohólica a temperatura controlada de 22ºC.


  • Crianza:
    14.3
  • Suelos:

    Son del tipo arcillo-calcáreos con la roca madre sin fragmentar a menos de un metro de la superficie.

Bodegas Arzuaga-Navarro



A principios de los años 90 Florentino Arzuaga, tras adquirir la finca La Planta, comenzó a plantar viñas y a construir la bodega mientras elabora sus primeros vinos.
Bodegas Arzuaga-Navarro, fundada en 1993 es ejemplo de dedicación y pasión por la tierra y el vino.
Entre Valladolid y Soria, en una carretera que cruza el paisaje más castellano, se alza la bodega cerca del Duero, en la localidad vallisoletana de Quintanilla de Onésimo. Un canto a la piedra, sólida y rústica con evocación monacal por sus arcadas, torres a los lados y, en el centro, el campanario coronado por la veleta de los vientos.
En plena Ribera del Duero, en la llamada “Milla de Oro” de la denominación, la bodega y sus viñedos se benefician de una situación privilegiada para el cultivo de la vid, ya que sus cepas reciben el sol y la humedad necesaria para la perfecta maduración de la uva.
En la finca La Planta, con una extensión de 1.400 hectáreas, conviven la flora y la fauna de la zona. Una flora compuesta de pinos, encinas y sabinas y una fauna formada por jabalíes y ciervos. Esta armonía entre naturaleza y trabajo humano constata el amor que siente la familia Arzuaga por la naturaleza.
La elaboración de los vinos Arzuaga-Navarro se asienta sobre tres pilares: suelo, clima y orientación.
Así, en Arzuaga-Navarro ponen especial atención al cuidado de la tierra y el viñedo. Conscientes de que un buen vino nace de uvas sanas y de calidad, trabajan con rendimientos limitados para preservar toda la calidad del futo que nace en suelos de escasa fertilidad y bañados por el duro clima castellano.

Viñedos
Arzuaga-Navarro cuenta con 150 hectáreas de viñedo de las variedades Tinto fino, Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay y Pinot noir, la mayoría de ellas repartidas entre las inmediaciones de la bodega y el espacio natural de La Planta.
Fuera de la provincia de Valladolid, en la localidad de Malagón, en Ciudad Real, la bodega cuenta también con viñedos donde elabora el vino Pago Florentino.
Con un rendimiento aproximado de 4.000 Kg/ha, el 80% de las viñas Arzuaga-Navarro supera los 20 años, mientras que el otro 20% son viñas viejas, algunas de ellas centenarias.

Clima y suelos
A una altitud de entre 900 y 920 metros sobre el nivel del mar, creciendo en suelos arcillo-calcáreos sobre roca madre caliza de escasa fertilidad, los viñedos Arzuaga-Navarro se sitúan bajo la influencia del duro clima castellano -clima continental-, caracterizado por lluvias escasas, rigurosos inviernos de frecuentes heladas, en los que las temperaturas pueden descender hasta los 10°C bajo cero, y veranos calurosos y secos. Sin embargo, gracias a la altitud,  las temperaturas caen durante la noche permitiendo a las vides refrescarse y descansar, hace que la maduración de las uvas sea lenta y perfecta, cuyo resultado sean un fruto sano, teñido y azucarado, con una aromática acidez.